Empezó la temporada del rodaballo

Estos últimos días, durante nuestras compras en las lonjas gallegas, hemos comenzado a ver abundancia de buenas calidades de rodaballos salvajes. ¡Damos por comenzada la temporada del rodaballo!, que durará hasta bien entrado el verano.

Existen varios tipos de rodaballo:

  • Gran Sol: capturado en los caladeros ingleses e irlandeses del Atlántico Norte.
  • De la Ría: misma especie que el anterior, pero capturada en las Rías gallegas. Por lo tanto, son rodaballos más frescos, con una piel mucho más brillante.
  • Rodaballo del mar Negro: muy parecido al rodaballo común, pero con manchas negras más marcadas sobre su cara dorsal.
  • De cultivo: A pesar de ser muy parecido al rodaballo salvaje, su piel tiene una tonalidad verdosa más oscura. Carece de las protuberancias redondeadas en los lomos, características del salvaje.

Los rodaballos salvajes se pescan en aguas poco profundas. Son pescados planos de forma circular, de color marrón parduzco y muy camaleónicos. Ideales para los niños pequeños, ya que carecen de espinas y de escamas.

Les llamaron faisanes del mar por su sabor, pero sobre todo por su fama. En España, según la zona en la que nos encontremos, los podemos comprar bajo los siguientes nombres:

enroboillo, remol empetxinat, turbot, clavudo  …

Compra maestra: rodaballo salvaje

El rodaballo salvaje tiende a ser más sabroso que el de cultivo porque su alimentación y su forma de nadar es más activa. Su carne, semigrasa, es más blanca y laminada y posee una finura muy particular y una textura muy suave. Por supuesto, el sabor es más intenso en los rodaballos procedentes de las Rías gallegas.

En la cocina

Recomendamos prepararlo entero a la brasa o al horno, con patata, zanahoria y remolacha. Si lo vas a hacer a la plancha, mejor pídenoslo en lomos. Si optas por un guiso, en tranchas.

 

Nuestro consejo: nunca prepares un rodaballo recién capturado. Es preferible dejarlo reposar 24 horas para que su carne se reblandezca.


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