Antiguamente, el pulpo de la ría se cocía en potas de cobre y se servía en platos de madera. Hoy, por cuestiones de higiene, hemos dejado atrás estas tradiciones. Pero también podemos cocinar un pulpo a feira delicioso con una olla de acero. Te contamos cómo lo hacemos nosotros. Lo haremos en dos tandas. Esta semana toca hablar de los preparativos, es decir, de la congelación previa:

El pulpo fresco se debe congelar sí o sí para conseguir un pulpo más tierno y para eliminar los parásitos potencialmente presentes.

1/Debemos congelarlo de 48 a 72 horas para que el agua que contiene se congele, aumente de volumen y rompa las fibras musculares de la carne del pulpo, ablandándolo. Esto antiguamente se conseguía mazándolo y golpeándolo, incluso contra las rocas recién pescado.

2/El pulpo es una de las especies más vulnerables al anisakis simplex, que puede provocarnos alteraciones digestivas e incluso alergias si se consume crudo, ahumado, en salazón, marinado, o simplemente poco cocinado.

Para eliminar el potencial bichito, el pulpo de la ría debe congelarse a una temperatura de -20°C o inferior durante un periodo mínimo de cinco días. Lo que importa es que:

  • Para poder congelar en casa, tu frigorífico debe tener tres estrellas (***) o más. Como los equipos frigoríficos domésticos necesitan más tiempo que un equipo industrial para alcanzar una temperatura de – 20°C o inferior, se recomienda mantener el pulpo en el congelador durante cinco días.
  • Los frigoríficos domésticos de menos de tres estrellas no alcanzan la temperatura suficiente para realizar este procedimiento.

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