La temporada de la campaña del bonito del norte va aproximadamente desde finales de junio a mediados de septiembre, pero a comienzos del mes pasado ya notábamos que empezabais a tener ansia de él. Y es que el bonito del norte es uno de los pescados que más apreciáis, tanto por su sabor como por su comodidad al cocinarlo, aparte de por su falta de espinas.

En Del mar al plato hemos preferido esperar un poco hasta que el bonito alcanzase el nivel de calidad que exigimos y que el precio se estabilizara. Y ya desde la semana pasada, el bonito del norte ha presidido nuestra oferta para quedarse durante todo el verano.

Te lo preparamos cómo quieras, tanto entero como cortado: en lomos, en rodajas… Te lo enviamos fresquísimo, con un color vivo, rosado (sin mucha sangre en el centro) y en la parte de la espina con color rojizo, y no negro. ¡Huélelo al recibirlo! El pescado te olerá a mar, signo de frescura.

En casa, lo puedes preparar de múltiples maneras: con tomate y pimientos, la ventresca a la plancha con tomate, en ensalada con verduras, a la parrilla, mechado, en marmitako, al vacío, marinado, en conserva, en empanada…

La carne del bonito del norte es muy sabrosa. Sin ir más lejos, a la rodaja de bonito le llaman el entrecot del mar, si bien, según las preparaciones, el pasarse o no llegar puede quedar más o menos disimulado.
El bonito cuando se hace mucho pierde la mitad del sabor. Cogerle el punto es una cuestión de experiencia. Por ejemplo, cuando introduces el bonito en la salsa de tomate, no debes olvidar que la salsa está caliente. Esto, que parece de Perogrullo, a veces no se tiene en cuenta y el bonito se sigue haciendo hasta quedarse seco.
Lo que tienes que hacer es freírlo primero. Si la sartén es antiadherente, no es necesario que lo enharines. Vuelta y vuelta basta, lo necesario para sellarlo y que no pierda su jugo. Seguidamente, lo añades al tomate caliente. Y recuerda, con el calor del tomate, el bonito se sigue haciendo sutilmente.

Y por favor, ¡que el tomate no sea de bote! El bonito está para chuparse los dedos con una rica salsa de tomate casera hecha con amor, tomates maduros y pimientos (si es triturada con el pasapurés, mejor que mejor). Más aún cuando el bonito coincide en temporada con el tomate.

Quizás esta presentación con tomate sea uno de nuestros platos favoritos de todos los tiempos, el que nos lleva a la infancia. También nos gusta como queda guisado con patatas, estilo marmitako. Y con sólo un par de minutos de cocción, no necesitarás una motosierra para cortarlo.

Si decides hacer la ventresca al horno, déjala reposar dentro para que la grasa y la gelatina se vayan fundiendo con el calor suave. Quedará más jugosa.

Coméntanos tu experiencia, dinos de qué manera lo preparas, ¡y comparte! ?

 


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